marzo 19, 2008

La última nota (texto del día 12/03/2008)

Uno debe acostumbrarse a que vivir es, en parte, dejar que las cosas pasen. La vida existe sólo para demostrarnos que todo es efímero. Todo concluye al fin, nada puede escapar,todo tiene un final, todo termina. Si es que se me permite la cita musical. Y tal vez se me acuse de tema recurrente, pero la sabiduría también está en aceptar que todo tiene su tiempo. Me refiero a que todo tiene su duración y a que todo tiene un momento para suceder. No hay que adelantarse a los hechos. Todo pasa en su momento justo y tiene la duración apropiada para que todo siga su curso planeado. Díganme determinista. Tal vez lo sea. Pero me es imposible creer que todo es porque es, que no hay nada detrás de lo que pasa; que no somos parte de lo que muchos podrán llamar "plan divino". Yo le digo orden natural. Todo pasa por algo. Llámenlo karma, o como prefieran, ya saben cómo le digo yo. Supongo que el hecho de pensar que todo tiene una causa y que todo tiene un efecto en el porvenir, es algo que viene en combo con la concepción del tiempo que tenemos los seres humanos. Un oso no se preocupa por el día de mañana. No se preocupa por el mes que viene, por qué será del futuro de sus crías, por como pasará sus últimos días. Eso es en parte una de las diferencias que tenemos. La vida sigue. Y eso es una de las cosas que más cuesta aprender, si es que no se nace con ese conociento.
La diferencia se hace mientras dura el durante, valga la redundancia. Sin embargo, concentrarnos en uno sólo de los espacios del tiempo sería caer en un grave error. No se puede vivir en el pasado, así como tampoco se puede estar en el día de hoy (sin pensar en las consecuencias de nuestros actos) y menos se puede vivir pensando en el futuro. Sólo se trata de vivir. Y es más fácil decirlo que hacerlo. Como siempre. Y así somos un poco los argentinos: siempre decimos cosas y tenemos soluciones en el bolsillo para todo el vecindario. El argentino es opinólogo por excelencia. Y eso no siempre es bueno. Sé de caso de gente que no sigue sus tratamientos médicos porque la vecina le dijo "que no servían". Ahí es donde uno se da cuenta de los riesgos de andar repartiendo consejos a diestra y siniestra.
Pero así es la vida. No siempre se hace lo que es mejor para uno (y lo que es un poco más preocupante, no siempre se desea lo mejor para uno). Todo esto desde un ambiente -tal vez- de ignorancia. Es decir... uno quiere milanesas (por ejemplo) y resulta ser alérgico a ellas. Pero uno no lo sabe. Y se se puede estar haciendo daño. Me despido con un saludo y con una conclusión: por favor - y en serio lo digo- tengan cuidado antes de comer otra milanesa.

2 comentarios:

ailensehizounblog dijo...

Te tengo que contar algo.
Me vas a matar.
No me mates.
No mates mí.

No sé cómo lo habrás pasado por el norte hoy, pero después hablamos y eso.

Y nada, leí el texto y es como que yo soy determinista, en parte.
En parte.
Y a veces creo en el karma y a veces no. A veces creo que todo pasa porque sí, y a veces porque sólo tiene que pasar.

Bueno, nada.

Encontrá tu paragüas :)

adiós, te loveo :)

Pau dijo...

para cuándo una nueva entrada, lisandro? porqué no comenté en esta? ai, soy una mierda!