enero 28, 2009

A tí que estas llorando ahi, al otro lado del espejo

A tí e estoy hablando, a tí que nunca sigues mis consejos,
a tí te estoy gritando, a tí, que estas metido en mi pellejo,
a tí que estas llorando ahí, al otro lado del espejo, a tí, que no te debo,
mas que el empujon que anoche, me llevo a escribir esta canción.


Muchas veces uno hace o dice algo para motivar una reacción en la otra persona. Algo que queremos que haga, que diga, que exprese. Pero uno no se da cuenta de que tal vez esa persona no hace, no dice, no expresa... porque no siente. Tal vez me acostumbré -por ser hijo único- a ser el receptor de la mayoría, cuando no todas, las cosas que había, pasaban o se sentían en la casa. Y por eso quiero que me demuestre algo. Algo que no existe. Y lo que existe ya me lo demostró. De todas formas, nunca sigo mis consejos, y así me va.

Más de cien palabras, más de cien motivos
Para no cortarse de un tajo las venas,
Más de cien pupilas donde vernos vivos,
Más de cien mentiras que valen la pena.

Siempre hay algo que me sirve para seguir. Una sonrisa, un gesto que tal vez sólo yo vea, una mirada... Algo que me permita seguir con esto que no termina de ser "algo" ni empieza a ser "esto". Esto que, salvo cuando me hace mal, me hace muy bien.

Pero el mundo sigue girando y no le importa un carajo lo que sienta. Yo -y tal vez algunos de ustedes- no soy más que otros en el tiempo, más que un número, más que un voto para algunos.

No es algo que podamos cambiar. No al menos, por ahora.

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