febrero 21, 2010

Perfume

Soñé con un celular. Un celular que sonaba, pero que no debía estar donde estaba -en mi bolsillo. Ella me decía en un mensaje que él le había dicho que te había perdido. Para siempre. Mi reacción no fue la que esperaba. No lloré. Sentí como si el peso de un mundo se cerniera sobre mí.
Llamé a tu casa, para ver si era cierto. Me atendió un familiar tuyo, y me pidió que espere. Un rayo de ilusión me iluminó. Al teléfono pusieron a un locutor que me comentó lo que había pasado. Había habido una reunión en el living, con bastante gente. Mientras esa voz de propaganda de FM me lo contaba, los iba viendo, eran como veinte. De repente un frasco de perfume (un frasco enorme, verde) cayó desde un metro de altura. El desastre fue total. Polvo, escombros y sillas rotas era lo único que se podía ver. No se sabía quiénes habían sobrevivido y quiénes no. Así que podías estar vivo.
Suena ilógico, pero no olviden que es un sueño.
La ciudad pasó alrededor míó. Sé que no caminé, sé que la ciudad se movió. Sé que vi muchos lugares, algunos que no conozco, algunos que probablemente no existan. Sé que en un momento la esperanza fue tan grande que incluso le avisé a ella que no te había perdido, que había una posibilidad de que hubieras sobrevivido.
Pero no estaba seguro de eso. No estoy seguro de eso ahora que escribo esto.
Hay gente que se da cuenta cuando sueña. Yo no.

Y no te vi.

Nunca voy a saber si en ese sueño te perdí para siempre.

3 comentarios:

Paula dijo...

Reapareciste. Me gusta que relates un sueño, y que haya tenido esa magia de que al final no se sabe si lo que uno creía era tan real como parecía.
Creo que los subestimamos más de lo que deberían, somos bastante parecidos a ellos. Yo te quiero más :)

Paula dijo...

deberíamos*

un conejo dijo...

Es que todo el tiempo estamos perdiendo cosas... Pero también nos estamos encontrado con cosas nuevas =)
Te quiero te quiero