febrero 27, 2010

"Ya que estás acá, no arrugues :)"

Eso dice Pola cuando uno va a poner un comentario en su blog. Muy cierto.
¿Cuántas veces uno se queda con la mano sobre el mouse, con el dedo sobre el enter, con la palabra en la boca?
Hay momentos en los que cuesta hacer las cosas. Puede ser una gansada, como pedir una servilleta en la heladería, o puede ser algo sumamente importante, quizá relacionado con el amor, con la vida. Con la muerte.
Uno no tiene que quedarse con esas palabras en la garganta. Uno no debería.
Pero yo no sigo mis consejos, como hace todos con los consejos que dan.
Hay que animarse.

Básicamente eso.
Tal vez no te lo diga a vos. Tal vez lo escriba para convencerme a mí mismo.

Hasta luego.

(A la hora de crecer, a la hora de perder, cuando ladran los perros del amanecer)

2 comentarios:

un conejo dijo...

Yo sigo arrugando.. Tenemos tanto miedo y es algo tan tonto. Hay que levantar cabeza.
Un abrazo amado mío que me metés los cuernos con la de la oficina y yo te meto los cuernos con el verdulero y matamos a nuestro hijo que no es David porque él fue adoptado por una pareja de lesbianas y aparte David es rubio y nosotros dos somos morochos (de repente me imaginé como darían abrazos los conejos) (?).
Pd: La verificación de la palabra que tengo que hacer es "dineri" y eso me causó mucha gracia, ja.

Pau dijo...

Ay, me paso todo lo que quieras y más. Me encantó haberte inspirado, y que de tu inspiración haya salido eso. Es justamente lo que quise decir, e imaginate cuán fiel soy a mi consejo, que cada vez que estoy ahí, arrugo.
Toda la razón tenés, y más de la que pueden tener los hombres :) te adoro y hasta siempre.