diciembre 08, 2011

Avispa

Hoy me tomé el tiempo
para mirar el baile (¿la danza?)
de una avispa en un arbusto.
No me fui, no me asusté.
La miré volar, la miré apoyarse
en todas y cada una de las ramas.
Podría decir que con inquietud
traté de adivinar sus movimientos,
traté de saber si se iba a acercar a mí.
El sol me quema la espalda
y yo también soy una avispa hoy.
Pero sin alas.
Y no dejo de pensar
en escribir con azúcar.

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