enero 09, 2012

Burguesa 1: Hospitales y demás

Las cosas que más me gustan hacer estando en una semiconvalescencia (real o no) son tomar té, escribir y leer sentado en mi escritorio o en la barrita desayunadora de la cocina.
Hoy estaba pensando mientras llegaba a la clínica que me molestan mucho los hospitales y todo tipo de lugar que suponga una sala de espera donde se junte gente enferma.
Pero después me surgió la duda de si eran esos lugares los que me molestaban o el hecho de saber que cuando estaba en ellos era porque, indefectiblemente, estoy enfermo. Y estar enfermo me molesta mucho.
Supongo que será una mezcla de ambas cosas. Trato ahora de recordar ocasiones en las que fui a salas de espera a acompañar a alguien. Pero mejor lo dejo, pensar mucho me va a hacer doler la cabeza.
Y justamente, fue por eso por lo que fui a la clínica, aunque específicamente hablando, se trataba de una cervicalgia, provocada por la inflamación de los músculos localizados en la base del cuello y el fin de la espalda (un vistazo rápido a la Enciclopedia Visual 2000 del diario La Nación me informa que seguramente se trate de los trapecios), con motivos seguramente en algún problema tensional y en la postura que adopto en mi trabajo (call center para los que no lo sabían).
Motivos aparte, me fue recomendado guardar reposo y la ingestión de una pastilla de 50 mg de diclofenac sódico cada 8 horas por un lapso de 5 días (es decir, hasta el martes). Ah, y también me recomendó el médico (bastante lindo, dicho sea de paso; pero no es hora de hablar de eso y de cuando se me pasó por la cabeza buscarlo en Facebook) que usara un "cuello cervical", esos de goma espuma. Pero sería demasiado escandaloso y nada elegante, por no hablar de incómodo y poco práctico.

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