julio 14, 2012

Romper un poco con los parámetros.

Sé que desde hace un tiempo (y no sé si desde el principio) mi intención era no hablar de mí en el blog, sino subir cuentos, cosas. Lo que me gusta llamar "arte". O por lo menos un intento de.
Pero la vida también es arte. Todo es arte.
Con ese concepto tengo una obsesión. Igual que con la suerte.
Pero no es eso de lo que quiero hablar.

El tema es romper un poco con los parámetros. Aún con los que yo mismo me pongo. Por eso le voy a dedicar esta entrada a David.

David se va en una semana a Bariloche. Y no vuelve hasta las vacaciones de verano. Se va al Instituto Balseiro.
Se lo re merece y no puedo más que estar feliz por él porque está por hacer lo que más le gusta (la física) en el mejor lugar del país para hacerlo. Pero me da un poco de cosita que se vaya lejos. Sé que en este último tiempo (digamos... este año) siento que no lo vi tanto como me hubiera gustado. Me hubiera gustado verlo tanto o más que como lo vio Ailén. Me hubiera gustado acompañarlo a comprar la campera nueva, aunque sea una boludez lo que digo.
Es un hermano para mí, y sé que lo sabe.
Por eso tengo esa doble sensación. Por un lado, la gran felicidad de que vaya a un lugar que sé que va a saber aprovechar; y por otro, el que se vaya lejos y que ya no esté a unas cuadras de casa, o siquiera en la ciudad, donde sé que le mando un mensaje y va a estar ahí para darme un abrazo ¿y qué si es él que necesita un abrazo mío? ¿qué pasa entonces? Es egoísta de mi parte sentirme de este modo, lo sé. Pero el amor a veces puede ser un poco así.
Ojo, por nada del mundo quiero que se quede. El pertenece ahí. Siempre lo supimos todos. Siempre supimos que se lo merecía. Qu se lo merece. Y también lo ganó. Dios que se lo ganó. Con todo el empeño que puso en lograrlo no podía recibir menos.

Quisiera tener ese empeño, esas ganas. David siempre fue algo así como una figura de autoridad para mí, saben? Es decir, hay cosas que me da un poco de vergüenza que sepa, como lo colgado que estoy con la facultdad. Tengo miedo de decepcionarlo. Una vez me dijo que yo estaba "allá arriba, al lado de Ramiro". Y que él me tenga (o me tuviera) en esa posición es algo muy fuerte.

Lo único que importa de todo lo que dije, voy a decir y podría decir es que David es una de las personas que más amo y que aunque nos separen miles de kilómetros y sólo nos hablemos por skype o facebook, sé que siempre va a estar al lado mío. Es una amigo para toda la vida. Pero para toda la vida en serio, que sabés que te lleve (o te deje) donde te lleve la vida siempre va a estar. Y vos para él.

Me siento muy boludo, pero ahora (ahora las siete de la mañana, cuando escribo esto) lloro mientras hablo con él. Lloro por que sí, porque lo amo, porque me emociona saber que ahí va a estar bien, porque me entristece que va a estar lejos, porque hace unos días ya empezó la despedida y las despedidas alegres son más la excepción que la regla.

No sé si quiero que lea esto antes de irse. No quiero que se sienta mal. No quiero por nada del mundo que dude ni por un instante que se tiene que ir.

No deja de ser verdad la forrada de "si lo amas, déjalo ir".


Muy goma todo esto, pero bueno. Hace tiempo que no publicaba una entrada tan larga.
Jódanse si no les gustó.

1 comentario:

Ailén :) dijo...

Yo tampoco escribí, pero es muy valiente lo que hacés :)

Love you.