agosto 23, 2012

Sin cables

Los cuervos de la noche.
La luz de las ventanas.
El olvido que acecha entre las cortinas del edificio.
Los pasos que se pierden por los pasillos.
El ascensor que sube pero no llega.

Tenía una idea sobre algo que escribir. Estoy casi seguro de que era sobre algo de mi edificio, sobre la noche... Pero no tengo forma de estar seguro.
Trato de acordarme en qué momento pensé lo que quería escribir, o qué estaba sintiendo en ese momento.
Me acuerdo que me sentía algo asombrado. Y tal vez preocupado.

Siempre me llamaron la atención los cables de la ciudad. Los cables que se cruzan de un edificio a otro por sobre las calles e incluso las avenidas.
¿Quién los puso? ¿Quien los hizo llegar desde el tercer piso de un edificio al quinto de otro, cruzando Luro? ¿Hubo un señor que cruzó la calle con el cable en la mano y subió hasta el quinto piso por las escaleras llevándolo? ¿Fue con una grúa? (esto último se me ocurrió recién)
Pero eso no es lo que más me preocupa.
Como va el mundo, esos cables están condenados a desaparecer. La ciudad "wireless" los va a fagocitar. Ya no va a haber puentes tendidos sobre avenidas y calles. Ya no va a haber conexiones, caricias, besos, abrazos...
La ciudad lentamente prescinde de lazos físicos.
Espero que no sigamos su rumbo.

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