diciembre 16, 2012

Cloudless thoughts

Si supiera dibujar o pintar, todas mis obras serían surrealistas. Personas, animales, todos salidos de los sueños, en constante mutación y movimiento. Paisajes extraños, nunca antes vistos. Montañas insospechadas, lagunas de sal, desiertos urbanos, desconocidos pero a la vez tan familiares como el almacén de la esquina.
Dibujaría tentáculos, medusas horribles, gritos lisérgicos que aturdirían a los despistados que pasaran cerca.
Sería un jeroglífico del subconsciente, a cuyo significado cabal no podrían más que aproximarse. No podríamos más que aproximarnos, porque para mí también sería un misterio, como lo son muchas veces los propios sueños.
El fin sería el principio y ese principio otro final que se encadena en una secuencia finita pero impresionante. Una verdadera arquitectura de la mente, con laberintos inexplorados y señales que se contradicen.
Nadie sería sí mismo y a la vez sí. Múltiples y unívocos, caminaríamos por un camino de pis de perro andaluz, mientras una criatura extraña, mezcla entre cabra y oso hormiguero nos señala sonriendo una catedral del libertinaje, invitándonos a algún tipo de orgía.
Si supiera escribir o narrar, todas mis obras serían surrealistas.

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