noviembre 21, 2013

La ciudad fue un día
invierno blanco.
Invierno de tormenta,
de lluvia furiosa,
de granizo enorme.
Invierno blanco de escarcha,
de pasto congelado,
de autos con miedo.
La ciudad fue un día
otoño verde de verano
donde las hojas caen vivas,
ceden bajo los pies
y no crujen con el peso
de incontables caminantes.
Otoño de hojas suaves,
otoño de un día,
primavera confundida.
La ciudad fue aquella vez
hormiguero humano,
de personas impacientes
que buscaban repuestos
y reclamaban seguros.
La ciudad fue
ciudad de vidrios rotos,
de coches abollados,
de ramas huérfanas de árbol.
No fue de Dios,
ni de los perros,
ni de pobres corazones;
fue ciudad de invierno blanco
y de otoño verde.

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